A Choquequirao con un Schnauzer


Hace algunos años tuve la bonita experiencia de vivir unos meses en Cusco. Vivía en las alturas de San Blas y compartía con mi perro un pequeño cuarto con un gran jardín. Simón, mi perro, es un schnauzer entre miniatura y mediano, y aunque no parezca es amante del trekking.

Estadísticas del trip

62
kms
4
días
9
viajeros
1
perro

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Autor

Andres

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DIA 1

 

A finales de diciembre, entre navidad y año nuevo, junto a la ONG en la que trabajaba armamos un grupo de 9 viajeros de 6 países diferentes y emprendimos el viaje hasta Cachora, el pueblo donde se inicia la caminata. Si bien dicen que la mejor época para hacer trekking en los Andes es a mediados de año durante el invierno seco de la sierra, para mi es mejor caminar por las montañas justo antes o después de los meses de lluvia (enero-marzo-abril). Porque no hace tanto frio y sobre todo porque todos los alrededores son verdes y no amarillos. Cachora no es la excepción, un pueblo muy pequeño a 2 horas de Cusco rodeado de montañas justo antes de ingresar al cañón del Apurimac.

Si bien durante todo el trek recorrimos alrededor de 33 kilómetros, basicamente lo único que se hace es bajar y subir el cañón. Empiezas en más de 3mil metros de altitud y desciendes hasta bordear los 1500 para volver a subir hasta los 3mil, en las ruinas de Choquequirao. Iniciamos el recorrido alrededor de las 9 de la mañana. Y cuando pasaron 2 horas de haber iniciado algunos de los integrantes comenzaron a tener dudas sobre el peso de sus mochilas. Por lo que decidimos alquilar una mula, pero no un arriero (hombre que lleva la mula). Nos dijimos “que tan difícil puede ser arriar una mula?”. Graso error. Nos tomó 20 minutos solo hacer que la mula empezara a caminar. Mientras que Simon se peleaba con un chancho por llegar donde estaba una perrita en celo. Y aunque las cosas no empezaron del todo fáciles, el grupo estaba muy motivado y alegre. No hay nada mejor que estar rodeado de naturaleza y saber que te esperan 4 días así.

Llegamos al primer campamento cerca de las 5pm. El lugar conocido como Chiquisqa tiene una zona dedicada a las carpas, baños y duchas en buen estado y hasta una tienda. Sin mencionar la buena cantidad de gallinas, cuys y en ese momento había una perrita que recién había tenido cachorros. Y aunque al principio la comunicación entre Simón y la perrita no fue de lo más alegre, a la mañana siguiente se despidieron sin mayores inconvenientes.

Esa noche preparamos una fogata y comimos junto a gallinas y los perros una buena pasta a la boloñesa. El segundo día es el más duro, porque la mayoría del tiempo el camino es cuesta arriba. Y en algunos casos muy empinado. Como a nosotros nos tocó un día de mucho calor, tuvimos que hacer muchas paradas de descanso. Y al final no pudimos evitar separarnos en grupos de diferente ritmo primero. Tengo que aceptar que tanto yo como Simón sufrimos para llegar hasta la cima. Lo normal es que inicies el segundo día a las 6am, para evitar el sol en la subida. Pero nosotros empezamos a las 10am! En este día es de mucha importancia llevar suficiente agua porque luego del campamento solo se encuentra un bebedero luego de varias horas cuesta arriba. A eso de las 12pm yo andaba solo con simón en medio de la montaña y no veía a nadie por lo menos 1 kilómetro atrás y otro adelante. Sabía que había una chica y un chico adelante mio, pero de los demás no tenía idea. A eso de las 3pm llegué a la cima y me encontré con los otros dos. Nos sentamos a admirar el paisaje cerca a la casa de una señora que vendía bebidas, y a esperar a los demás. Pero dieron las 5.30pm y no llegó nadie. La señora nos preparó un preparó un par de huevos fritos con arroz y a simón una buena trucha (si, tuve que pagarle un plato).

Luego del almuerzo retomamos la caminata hasta llegar a la entrada de las ruinas. Pero como no había llegado la mula no teníamos carpa por lo que tuvimos que acudir a una pequeña cabaña abandonada. Gracias a la suerte la pequeña habitación tenía camas! Por lo que armamos nuestro pequeño campamento justo minutos antes de que empezara una tormenta. A eso de las 9pm cuando ya era de noche y llevaba por lo menos 1 hora lloviendo empezamos a escuchar que alguien gritaba mi nombre. Por lo que salí a ver y Simón salió corriendo al encuentro de la mula y dos chicos más. Nos comentaron que los demás habían desistido de la subida y se quedarían acampando abajo. Dieron las 10pm y caímos muertos en las camas. Tuvimos que compartir 2 camas para 5 y un perro.

Al día siguiente el recorrido por las ruinas lo hicimos a nuestro ritmo, sin turistas, sin nadie más que nosotros, simón y el espíritu Inca impregnado en las hermosas ruinas de Choquequirao.

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