Acampando en Nor Yauyos


Pensar que este paraíso de los andes se encuentra a tan solo 320km de Lima… Sin embargo, el viaje dura algo más de 8 horas, y requiere de mucha paciencia.

Desde hace unos años quería ir a acampar por allá. Había leído mucho y la verdad que hace tiempo no viajaba por mi país, así que esta semana santa decidí hacerlo. Mala decisión, no recomiendo para nada ir a Huancaya ni a Vilca (a 25km de Huancaya) en semana santa. Va tal cantidad de gente que la carretera se hace imposible de transitar y terminas acampando con mil carpas más. En vez de despertarte con el sonido de la naturaleza te despiertas con bocinazos. Sin embargo, la zona es demasiado impresionante como para centrarse solamente en Huancaya. Los pueblos de Laraos, Miraflores, Vitis y el resto de la zona son lugares espectaculares como para ir a buscar tranquilidad y naturaleza.

Estadísticas del trip

4
días
4
viajeros
1
perro
1
4x4

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Andres

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CUATRO DÍAS POR YAUYOS

 

Por más de que muchos sitios dicen que existen 2 maneras de llegar, a menos que tengas mucho tiempo y muchísima paciencia, en mi opinión a la carretera central hay que descartarla; es un caos. La ruta por la Panamericana Sur es mucho más fluida.

Éramos cuatro personas y un schnauzer en una Rav 4, partimos el jueves a las 10am del km 116 de la panamericana Sur. Lo que pensábamos que serían 5 horas se convirtieron en 8, gracias a la “ruta angosta” y a la trocha que caracteriza la carretera hasta Vilca.

En el camino no falto el bus que no puede pasar por una curva y los 30 autos que se detienen por su culpa. En un momento estuvimos parados durante 1 hora y tuvimos que coordinar con 30 personas para que un bus pase. Terminamos llegando a las 7pm a Huancaya para encontrarnos con que habían cerrado la entrada al pueblo, ya que la cantidad de autos parqueados habían ocupado todo el espacio para transitar. Luego de pagar derecho de visita de 5 soles (aunque la boleta decía donación de 1 sol) seguimos el camino hasta las pequeñas cascadas de agua cristalina, emblema de la zona.

Terminamos acampando alrededor de las 8pm, con otras 100 carpas y buscando parqueo (tal cual concierto en el monumental). A pesar de todas las paradas y malos ratos disfrutamos de la zona; el paisaje, el aire puro y la aventura compensan cualquier mal rato. Pero ya era obvio que al día siguiente teníamos que cambiar de planes.

Gracias a un poco de buena suerte nos agarró la lluvia justo después de cocinar. Así que comimos rápido y nos metimos a la carpa. Pensábamos haber venido preparados para el frío, pero la verdad que al frío de los Andes hay que sobrestimarlo; cualquier cosa que estés llevando para el frío, lleva algo más.

Los cinco sufrimos la noche, así que al despertar desarmamos todo y nos fuimos al pueblo de Huancaya. Ya que todos los tours se dirigían hacia Vilca por el día. El pueblito es bien típico de la zona, con unas construcciones de adobe muy acogedoras. No encontramos muchos locales, la mayoría era gente de pueblos vecinos que vienen a hacer algo de plata por el feriado largo (debe ser otra cosa visitarlo en días ordinarios).

Luego de un contundente desayuno (recomiendo choclo con queso, caldo de cordero y mate de muña) y de indagar entre los pocos locales, decidimos tomar la camioneta e ir en busca de la conexión con la naturaleza que esperábamos. Al principio pensamos en ir hasta Miraflores (3800msnm) ya que iba a haber una fiesta con Pachamanca (tipo de comida andina) pero en el camino, después de Vitis, encontramos la entrada a la reserva de Truchas de la zona. Entramos y preguntamos al señor Leopoldo si nos podía cuidar la camioneta mientras buscábamos un lugar alejado para acampar. Acordamos una propina y nos lanzamos a la búsqueda. La verdad que no duró mucho porque justo a la vuelta hay una pequeña saliente del río que forma una lagunita privada. Y aunque hace mucho frio como para bañarse el agua es tan transparente que se pueden ver las truchas para la comida.

Al principio decidimos quedarnos dos noches acampando ahí, pero luego de pasar frío durante la noche y mojar nuestras cosas con las tormentas nocturnas, decidimos dirigirnos hacia Laraos.

Creo que si hubiera conocido la existencia de Laraos me hubiera dirigido aquí desde el principio. No necesariamente por la andenería pre inca más larga del Perú, ni tampoco por la Laguna Pumacocha, sino porque la zona está aún menos explotada y permite descubrir lugares muy bonitos para acampara y recorrer a pie.

Nosotros nos quedamos en el hotel ‘El Alberque’ el cual tiene una vista única de la laguna. Sobre todo si vas en luna llena, la vista es priceless. Hay un buen restaurante al costado de la plaza principal, me parece que es el único que hay por ahí, en un segundo piso de unas galerías. En el desayuno sirven algo llamado Siete Semillas, buenísimo. Y muy nutritivo, lo recomiendo.

La verdad que todo el trip resulto muy bueno, sobre todo los últimos días que pudimos salir a caminar por la zona, soltar a Simón (el schnauzer) y descubrir a pie los paraísos que los Andes esconden. Pero como todo viaje al interior del Perú, nos quedamos cortos. Si pueden darse una semana para conocer la zona sería lo mejor.

Para ver todas las fotos haz clic aquí.

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