Fin de semana en Matucana


Estábamos buscando salir de Lima por unos cuantos días con el fin de buscar un poco de naturaleza y aire puro. A veces el día a día en la ciudad hace que una pequeña escapada al campo se vuelva invalorable.

Pusimos sobre la mesa varios destinos como Rupac y Marcahuasi pero finalmente decidimos aventurarnos un poco y probar un destino al que nadie había ido a pesar que está muy cerca a Lima.

Estadísticas del trip

180
Kms
4
Viajeros
1
4x4
1
Carpa

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Autor

Sebastián Zapata

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Investigamos un poco en Google maps, preparamos las carpas, sleepings, revisamos la presión de las llantas y salimos finalmente hacia la carretera central con dirección a Matucana.

La carretera estaba un poco congestionada pero con un poco de paciencia logras pasar el mal rato. Luego pasamos Ñaña, Chaclacayo, Chosica en el km 34 y seguimos agregando algunos kilómetros al odómetro hasta llegar a Surco ya en el km 67.

El paisaje ya empezaba a cambiar y un hito en el kilómetro 74 nos decía que habíamos llegado a Matucana, un pequeño y acogedor pueblo en el cual descansamos un poco después de algunas horas de manejo.

Dos horas después tocaba buscar un buen lugar para acampar por lo que empezamos a hablar con algunos pobladores para ver qué había por esa zona. Finalmente decidimos tomar una ruta de subida que nos llevaba a una catarata llamada Antankallo. Pensamos que iba a ser una subida de 1 hora pero finalmente nos llevó un poco más de 2 horas.

En el camino nos encontramos con unos buenos samaritanos los cuales nos ayudaron a cargar las cosas que teníamos sueltas y la subida se hizo mucho más ligera. Nunca nos olvidaremos de ese grupo de 8 amigos que se aventuraban a subir por el día o al menos lo que quedaba de este y que nos aliviaron la subida.

Consejo: lleven lo justo y necesario para que su espalda no sufra en la subida, lleven una buena mochila y si pueden cuelguen el sleeping en la misma mochila para no tenerlo que llevar en la mano como lo hicimos nosotros y posteriormente nuestros aliados de ruta.

Otro error fue subir con 2 carpas cuando pudimos caber todos en una sola. Finalmente esto fue parte de la experiencia y el aprendizaje.

Al fin llegamos a la catarata de Antankallo (un poco antes del anochecer). Tuvimos que armar las carpas lo antes posible ya que estaba garuando un poco y era muy probable que empiece a llover más fuerte.

Nuestros amigos aventureros seguían vacilándose cerca de la cascada cuando al igual que nosotros les dio la noche.

El problema que tenían nuestros amigos viajeros era que no tenían linterna para volver por esto decidimos regalarles una para que pudieran regresar tranquilos a la base del sendero.

Después de unos minutos logramos tener las 2 carpas armadas con su respectivo “Rain Cover” para dormir con la tranquilidad que nuestras carpas no se volvieran piscinas inflables. Esa noche decidimos comer algo rico después de la subida y el esfuerzo por lo que decidimos hacer unos tallarines.

Recolectamos un poco de agua de la cascada y la hervimos en una cocina portátil “Doite” la cual nos fue de mucha utilidad durante todo el viaje. Después de una buena cena nos fuimos a dormir. Hacía un poco de frío en la noche pero felizmente teníamos unos sleepings que aguantaron bien.

El día siguiente fue alucinante porque despertamos con un sol radiante que prácticamente nos sacó de la carpa temprano. Pasamos el día entero en el lugar del campamento, bajamos a la catarata para bañarnos (con el agua congelada eso sí) e hicimos un buen desayuno para recuperar energías.

Nos dieron las 11am y decidimos desarmar las carpas para buscar un nuevo “point” de campamento….

Sigue la historia en el próximo post!

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