Hacia la laguna Koriccocha en moto


Me encanta salir al campo cada vez que puedo, Cusco es un excelente lugar para divertirse en la naturaleza, ya sea bajando por los rápidos de un río, montando bicicleta por los cerros, saliendo de pesca a unos insólitos lugares y en mi caso fue salir una tarde a motear por lugares alucinantes.

Estadísticas del trip

120
kms
1
Honda Tornado 250
1
GoPro
1
Guía

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Sebastián Zapata

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Todo empezó el día anterior en la calle Saphi (la tienda de Alex Luna). Hice un repaso de las distintas salidas en moto. Tenía ganas de algo un poco más extremo por lo que terminé decidiéndome por el xtreme tour, el cual salía en la tarde del día siguiente (sábado).

Esperé ansioso el día siguiente y finalmente llegó la hora, subí caminando por la calle Saphi hasta llegar donde Alex y sus motos. Su esposa, muy amable me ayudó a prepararme con el equipo que necesitaba: botas para enduro de todas maneras, guantes con protección en los nudillos por sea caso, casco full face con una base para poner la Go Pro y finalmente una casaca con protectores.

Ahora tocaba elegir la moto, tenía varias opciones pero básicamente estaba entre una Suzuki 650 y una Honda Tornado 250. Conversando con Alex, me dijo que ambas son buenas motos pero que primero tenía que evaluar el tema del peso (íbamos a salir por varias horas y tenía que tener la resistencia para aguantar). Obviamente tenía que ser una moto que me acomodara en el manejo (altura, potencia, peso, etc).

Después de dar una vuelta en ambas motos me decidí por la Honda 250, una moto amigable, potencia suficiente como para la ruta que íbamos a hacer y sobretodo un peso ideal para alguien que no sale a motear muy seguido, sino más bien para alguien que anda en el día a día en una 125cc.

Con todo este equipo y la moto ideal, estaba listo para mi próxima aventura. Paramos por un grifo cercano para echar un poco de gas y seguimos nuestro rumbo. La salida de Cusco fue muy entretenida porque pasamos entre callecitas adoquinadas y angostas, pasamos por algunas plazas incluidas la Plaza Principal y nos enrumbamos hacia la carretera.

Después de unos minutos de manejar, llegamos a un circuito de motocross, el cual es apto para motos tipo enduro y obviamente cross. En mi caso fue más para adaptarme a las subidas, bajadas y curvas, ya que no suelo andar en moto enduro y menos en circuito pero de hecho me sirvió para agarrarle confianza a la moto y estar un poco más suelto para lo que venía.

Después de unos 30 minutos pasamos por el poblado de Yuncaypata, un pueblo muy tranquilo con casas de adobe, lugareños viviendo con toda la tranquilidad del mundo y niños jugando en la puerta de sus hogares.

En todo el camino, el protagonista era el cielo y los paisajes que pedían estacionar la moto un momento para apreciar la vista desde lo alto de los cerros. Ya en la mitad del recorrido, nos enrumbamos hacia el Abra de Corao en Huayllabamba, una ruta muy entretenida con una trocha que pasaba también por un pueblito en donde los pobladores se quedaban asombrados con el pase de las motos.

Después de una parada en el camino, le pregunté a Alex la altura promedio de la próxima ruta y me comentó que íbamos a subir a algo de 4,200 metros. Al comienzo me sorprendió porque no sabía si iba a hacer mucho frío o si iba a chocarme la altura pero la verdad con la emoción de la subida y con los paisajes se me pasó cualquier posible malestar por la altura.

Después de seguir subiendo por un camino lleno de piedras llegamos a una pampa espectacular, donde provocaba ¨manguear¨ la moto para sentir esa libertad del lugar.

Después de unos minutos, la laguna de Koriccocha empezó a aparecer a lo lejos. Nos fuimos acercando con las motos y paramos un momento para observar la vista de la laguna en medio de los cerros. Aquí el cansancio ya estaba empezando a venir pero la adrenalina lograba disiparlo un poco.

Recorrimos el borde de la laguna y subimos por un camino empedrado para empezar nuestro descenso. La verdad que no me dí cuenta del momento en que la pista empedrada de trocha se convirtió en una pista asfaltada pero con esto ya sabía que era el momento de despedirme del recorrido.

Pasamos unas cuantas curvas de pura carretera y de pronto apareció la imponente Fortaleza de Sacsayhuamán. Aquí me dí cuenta que ya estábamos a unos 2 kilómetros del Cusco.

El recorrido total fue de unos 120 kilómetros, los cuales disfruté al 100%. Dejé el equipo en la tienda de Alex y devolví con pena la fiel Tornado 250.

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